REVISTA CRISTIANA MULTICULTURAL

miércoles, 21 de febrero de 2007

DIOS DERRIBARA MIS OBSTACULOS


" No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá, porque el que tiene de ellos misericordia los guiara, y los conducirá a manantiales de aguas, y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas”.
(Isaías 49: 10-11 )

Cuando emprendemos un viaje, siempre deseamos que las condiciones estén perfectas, un buen estado del tiempo y una buena carretera, poco trafico de vehículos y un paisaje inolvidable; música de fondo y una buena compañía. Pero en el viaje de la vida del cristiano, ese viaje se vuelve difícil, porque en ciertos períodos de tiempo hemos viajado placenteramente, y llegamos a pensar que ya tenemos ganado el cielo, por nuestras buenas obras y por asistir cada domingo a la Iglesia; le decimos a los que sufren que todos sus problemas serán solucionados mediante una oración y que sus angustias pronto pasarán. Cuando nos toca llegar a ese punto del viaje donde el camino se nos termina, el dinero desaparece, las fuentes de trabajo se agotan, la felicidad familiar se hace mil pedazos, las traiciones nos invaden, las enfermedades conquistan nuestros cuerpos; las deudas se vuelven como los montes de hierro, impagables, y la capacidad monetaria se ha hecho polvo. Entonces, el silencio del dolor y la angustia nos hará correr desesperados hacia Dios, nos daremos cuenta que lo que sabíamos de El, no era nada; que nuestro respeto y reverencia hacia Dios no existía; que nuestra fe y paciencia aún estaban como semillas en nuestras vidas, y que nuestro caminar era vago y poco comprometido con el que hemos proclamado Rey de nuestras vidas. En esas circunstancias surgirán los gritos desesperados de nuestras almas sufrientes, para que Dios nos quite de encima lo que nos aplasta la vida; queremos que Dios deje su método a un lado; pero no se puede, ya que El está haciendo algo muy importante para lograr que en nosotros se formen las virtudes que el desea que tengamos. Es mejor parar, no insistir; es mejor dejar que Dios logre obtener de nosotros lo que tiene en proceso, y así todo lo que a nuestro alrededor nos ha detenido el avance, allí donde ya no vemos el camino; donde grandes obstáculos se han levantado, allí vendrá Dios, para deshacerlos, para derrumbarlos, para levantar camino limpio para nosotros, porque Dios conoce todo, El conoce las mismas raíces de los montes, y los arrancara por completo, nos preparara un excelente camino; y nosotros seremos distintos, seremos más agradecidos, más laboriosos, más reverentes, más amorosos con nuestros familiares, más responsables en la Iglesia, y sobre todo, más llenos de fe y paciencia.

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