SAMUEL
1ª SAMUEL 3: 1-15 Samuel vivía en el templo junto con el sacerdote Elí porque tenía que ser preparado para ser sacerdote de mayor. Y una noche ... La voz se oyó bien clara: -¡Samuel!-. El muchacho se sienta en la cama. ¿Qué será? -Tan tarde y ¿me están llamando?- Nunca le llamaron de noche. De día, sí, si tardaba demasiado en limpiar las lámparas o si Elí, tan viejo ya no podía encontrar algo que buscaba. Pero, ¿de noche? ¿Será que Elí está enfermo? Samuel se levanta y se va corriendo a la habitación de Elí. -¿Me llamaste? ¿Necesitas algo?- -Yo no-, contesta Elí bostezando -Vuelve a tu cama, hijo mío. Es tarde ya- Y así lo hizo Samuel. Pero apenas había cerrado sus ojos se oyó de nuevo: -¡Samuel, Samuel!- ¡Otra vez! Pero su mamá nunca le visita de noche y de todos modos faltan algunos meses todavía para su próxima visita. ¿Cómo será la túnica que le traerá este año...? Vuelve a presentarse delante de Elí. ¡Tiene que ser él quien le está llamando! -No, hijo mío- , le dice el anciano cuando le pregunta de nuevo Samuel. -Estoy bien. No necesito nada. No te llamé. Vuelve y acuéstate-. Samuel se dirige sorprendido a su habitación. ¡Qué raro! La tercera vez que Samuel oye la voz y se presenta a Elí, el viejo sacerdote comprende que es Dios quien llama a Samuel, y le indica lo que debe decir si vuelve a llamarlo. Esta vez Samuel se acuesta pero no duerme. No tiene que esperar mucho, cuando oye: -¡Samuel!- Está listo, y sin dudar contesta: -Habla, porque tu siervo oye-. Y Dios le habla. Le dice muchas cosas que va a hacer, incluso tratar con los mismos hijos rebeldes de Elí. ¡Qué maravilloso! Nuestro gran Dios revela sus pensamientos, su voluntad a un jovencito. Pero ¿sabes?, hoy en día Dios quiere hablarte a ti... A través de su Palabra, o directamente a tu corazón. ¿Estás dispuesto a decir como Samuel: -Habla, Señor, porque yo estoy escuchando- ? |

No hay comentarios.:
Publicar un comentario