TESTIMONIO
Este es mi testimonio y espero que sea de bendición para hermanos i otras personas que quieran realmente ser felices i tener una esperanza de vida eterna. Soy de Bolivia tengo 43 años, soy interno del centro penitenciario Can Brians. Llegué a Barcelona el 7 de mayo del 2004 trayendo droga (cocaína). Gracias a Dios no pasó i los motivos por los que hice no son justificativos. En el centro penitenciario de la Modelo pasé momentos muy desesperados i tristes, ya que dejaba a mis dos hijos mellizos de 8 años que sólo me tenían a mi y quedaron a cargo de mi hermana. Ella es cristiana y siempre estuvo orando por mi pidiendo que me acercara a la presencia de Cristo Jesús. Yo ya no podía mas, estaba desesperado y triste, mi corazón lloraba de tristeza, cada vez que hablaba con mis hijos. Fue cuando estuve en mi celda que me puse de rodillas, confesé mis pecados y pedí perdón a Dios. Ese día fue algo muy especial ya que sentí el perdón i el consuelo del Espíritu Santo. En ese momento solo lloraba i no podía parar y luego vino una paz dentro de mi, y empecé a agradecerle a Cristo Jesús por fijarse en mi que no lo merecía. Vi el amor que Dios tiene para la humanidad por que El da vida y vida en abundancia. Comencé a asistir a los cultos evangélicos que se realizaban en el sótano del centro. El pastor era Miguel Catalán, con quién fui creciendo espiritualmente, sacando de mi vida todas las cosas que no son agradables para Dios. En el mes de Octubre del 2005 me condenaron a 5 años. Me mandaron al centro penitenciario Can Brians, dónde lo primero que hice fue preguntar si había reuniones del culto evangélico, y supe que los sábados por la mañana habian reuniones. Conocí a una pareja de siervos de Dios que dedican su vida entera a la obra de Dios y que fueron llamados para dar consuelo y predicar la palabra de Cristo Jesús que da libertad aún estando en prisión. Mis queridos hermanos son Paco y Mari Carmen a quienes Dios me puso en el camino. Los llamo mis padres espirituales y pido a Dios que los bendiga y los llene de fuerzas para que procedan con este llamado del Señor. En Can Brians fue donde llegue a conocer mas a mi Señor, amigo y padre celestial y llegué a confiar en El plenamente, ya que me guardó durante todo este tiempo estando en este lugar peligroso. Conociendo el testimonio de mis hermanos Paco y Carmen, y ví que Cristo Jesús por medio del Espíritu Santo transforma para bien a las personas. Ví como internos que antes asistían al culto temblando y con una crisis de nervios por causa de medicamentos, hoy en día se sienten libres y sanos y glorificando a Cristo Jesús. Efesios 6:12 dice: “…porque no tenemos lucha contra sangre ni carne sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de la tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de las regiones celestes”. Dios jamás nos deja solos. Nos dio armas para luchar Efesios 6:17 “…y tomad el yelmo de la salvación y la espada del espíritu que es la Palabra de Dios”. En este momento estoy muy agradecido a nuestro Padre Celestial. Dios está abriendo puertas y ya estoy trabajando fuera de la cárcel, ya que soy soldador, y los fines de semana estoy en el albergue Cal Salvador de Cardona y me congrego en su iglesia donde mi corazón salta de jubilo y de alegría. Doy gracias a Dios Santo por dar por mí a su único hijo Jesucristo quien murió por amor a toda la humanidad. |

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