Página de niños
PUEDES SER FELIZ
Ana estaba muy triste, y su mamá al ver su cara le preguntó que le pasaba. Entonces Ana empezó a llorar en voz alta y las lágrimas caían por sus mejillas.
-Es que mamá, nadie me quiere.
-¿Cómo puedes decir eso?, yo te quiero, papá también, Dios también te quiere.
-Yo no sé si Dios me quiere. Mi compañera de clase Alba, ésta tarde ha hecho una fiesta de cumpleaños y no me ha invitado. Luego he decidido ir a jugar al jardín, y empezó a llover. ¿Por qué mandó Dios la lluvia cuando yo quería salir a jugar? Y no me dejáis ver la televisión a ésta hora porque decías que los programas no son adecuados para mí. ¿No ves que todo me sale mal?
Y seguía llorando.
-Ana no llores así, y no te quejes que cuanto más te quejas, más triste e infeliz te sientes. Y contagias tu tristeza a los demás.
La Biblia dice: “El corazón alegre hermosea el rostro” (Proverbios 15:13).
Pero ¿cómo podía Ana tener un corazón alegre? Pues bien, podría pensar en todas las cosas buenas que tiene, en vez de pensar en unas pocas cosas que no tiene. Ana podría estar contenta por tener buenos padres, por tener una casa en que vivir, por tener comida, por poder ir a la escuela y sobretodo porque Jesús la ama. En fin, por muchas cosas. También podría intentar ayudar a otras personas. Esto da felicidad. Dios puede darnos contentamiento. ¿No queréis estar vosotros felices también?
Ana estaba muy triste, y su mamá al ver su cara le preguntó que le pasaba. Entonces Ana empezó a llorar en voz alta y las lágrimas caían por sus mejillas.
-Es que mamá, nadie me quiere.
-¿Cómo puedes decir eso?, yo te quiero, papá también, Dios también te quiere.
-Yo no sé si Dios me quiere. Mi compañera de clase Alba, ésta tarde ha hecho una fiesta de cumpleaños y no me ha invitado. Luego he decidido ir a jugar al jardín, y empezó a llover. ¿Por qué mandó Dios la lluvia cuando yo quería salir a jugar? Y no me dejáis ver la televisión a ésta hora porque decías que los programas no son adecuados para mí. ¿No ves que todo me sale mal?
Y seguía llorando.
-Ana no llores así, y no te quejes que cuanto más te quejas, más triste e infeliz te sientes. Y contagias tu tristeza a los demás.
La Biblia dice: “El corazón alegre hermosea el rostro” (Proverbios 15:13).
Pero ¿cómo podía Ana tener un corazón alegre? Pues bien, podría pensar en todas las cosas buenas que tiene, en vez de pensar en unas pocas cosas que no tiene. Ana podría estar contenta por tener buenos padres, por tener una casa en que vivir, por tener comida, por poder ir a la escuela y sobretodo porque Jesús la ama. En fin, por muchas cosas. También podría intentar ayudar a otras personas. Esto da felicidad. Dios puede darnos contentamiento. ¿No queréis estar vosotros felices también?


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