REVISTA CRISTIANA MULTICULTURAL

sábado, 29 de diciembre de 2007

Los caminos de Dios

Tengo un testimonio de los caminos de Dios que a veces no me lo creo ni yo. Mi madre esta viviendo en Zaragoza y yo estoy viviendo en Berga, provincia de Barcelona. Como ya os podéis imaginar aprovecho cada oportunidad que puedo para ir a verla, aunque sea un problema el tener que ir tan lejos. El año pasado, en Junio, la atropelló un coche y yo me quede con ganas de ir, pero las cosas no fueron bien, llegaron las vacaciones y con no pocos problemas conseguí ir cinco días, y eso que yo tenía todo el mes de vacaciones y mi marido está jubilado. Luego llegó el Pilar y yo con ganas de volver a verla, cada vez que hablaba por teléfono la notaba decaída, triste, medio depresiva, y yo aquí sin poder hacer nada, sólo clamar a Dios y orar pidiendo una solución. Y la solución llegó, unas personas que son de la familia pero se han portado durante muchos años como si no lo fueran, fueron a verla no sé por qué, sólo Dios lo sabe (y ellos supongo). Ella aprovechando el viaje se vino, así fue. Como Dios se sirvió de una ballena con Jonás, también buscó solución a mi problema y la respuesta a mis oraciones y preocupaciones, aunque haya otras oraciones que no sé por qué Dios no las contesta tan rápido ni tan fácil. Y es que los caminos de Dios no son nuestros caminos, ni sus tiempos tampoco son nuestros tiempos. A partir de ahí me quedé más tranquila y la he tenido seis meses aquí entre la casa de mi hermano y la mía. Ahora vuelve a estar en Zaragoza y después de haber pensado en traerla a vivir a Berga, vender su piso y hacerme cargo de ella, se ha resuelto todo sin saber ni cómo, al menos de momento; pero cuando llegue el invierno iré a por ella y me la traeré otra temporada si Dios quiere. Ya sé que esta historia así contada quizás pueda parecer poco importante, pero vosotros sabéis la paz y el descanso que viene cuando algún problema que os atormenta, os agobia y no sabéis que hacer, de pronto se soluciona. Así que aquí sigo esperando en las maravillas de Dios y sabiendo que El lo controla todo. Un problema que a nosotros se nos hace como una montaña, para El no es nada. El secreto está en estar quietos como dice su Palabra, obedecer y esperar. La cuestión es cómo nos estamos quietos y confiados si cuando queremos las cosas las queremos ya, no podemos esperar, nos desesperamos y creemos que nunca se va a solucionar. Y a veces lo único que conseguimos es entorpecer su obra y estropear sus planes adelantándonos a lo que El va a hacer, y no dejando que se haga su voluntad y lo que El tiene preparado para nuestras vidas. Dios no piensa como nosotros y tenemos que entenderlo. Nos pone a prueba la paciencia para ver si aguantamos y de verdad tenemos fe, como lo hizo con Job ¿Cuantos resistiríamos las pruebas por las que pasó él sin desesperarnos? Espero que sepamos en quién creemos y seamos capaces de obedecer y esperar; ésta es la única manera de demostrarle que creemos y confiamos en El. Conforme a nuestra fe nos será hecho, nos lo dice en su Palabra y El no miente. Os deseo que tengáis mucha fe.

No hay comentarios.: