TESTIMONIO Y LLAMADO
Conocí y entregué mi corazón al Señor en el año 1987, y durante 9 años me conformé a una vida cristiana rutinaria. En ese tiempo mi hermano Antonio Amigo, junto a su esposa e hijos, estaban en Guinea Ecuatorial y yo nunca había pensado en las misiones, ya que me parecía una locura el que ellos estuvieran allí. Yo pensaba que nunca podría hacerlo, pero en el año 96, por una serie de circunstancias personales, y estando en una campaña evangelística, le dije al Señor que estaba cansada de trabajar tanto y mi deseo era poder hacerlo para El el resto de mi vida. Fue ahí donde El Señor plantó la semilla de la obra misionera y puso en mi corazón Guinea; a lo largo de ese año yo no hacía más que pedirle que me hablara y confirmara, y así a través de su Palabra y de las palabras que otros hermanos me iban dando de su parte y el apoyo de mis pastores que también me animaban a seguir adelante, tomé la decisión.
Como no quería equivocarme ni que quedara ningún resquicio de duda en mí, ya que en ese año yo ya contaba con 40 años de edad, hice como Gedeón y le dije al Señor: si es tu voluntad que yo vaya a Guinea necesito que Tú me lo confirmes a través de una persona en concreto.
Al cabo de unos días el Señor lo hizo muy claramente. Entre otras cosas, El me dijo: “No tengas duda y no seas escasa porque tú eres la respuesta de amor para ellos, tú tienes la forma adecuada para el hueco que hay allí, para rellenar el vacío y la necesidad en aquel lugar, así que fortalécete en la decisión que has tomado y confía en Mí.
Sabiendo que iba en la voluntad del Señor y obedeciendo a su mandato llegué a Guinea Ecuatorial el 20 de julio de1997.
En ese tiempo, Antonio, viendo la necesidad tan grande que tenían los niños de Guinea, propuso que se le pudiera ayudar, y así fue como nació El Proyecto Mwana del que yo me hice cargo a mi llegada, y comencé mi vida misionera ayudando a mi cuñada en la casa con los niños y llevando todo lo relacionado con la administración. Yo solo contaba con unos pocos conocimientos de contabilidad, pero allí aprendí a depender del Señor totalmente olvidando mis limitaciones, ya que humanamente yo no estaba preparada para esa tarea; pero como para Dios nada es imposible dónde no llegaba yo lo hacía El.
Como no quería equivocarme ni que quedara ningún resquicio de duda en mí, ya que en ese año yo ya contaba con 40 años de edad, hice como Gedeón y le dije al Señor: si es tu voluntad que yo vaya a Guinea necesito que Tú me lo confirmes a través de una persona en concreto.
Al cabo de unos días el Señor lo hizo muy claramente. Entre otras cosas, El me dijo: “No tengas duda y no seas escasa porque tú eres la respuesta de amor para ellos, tú tienes la forma adecuada para el hueco que hay allí, para rellenar el vacío y la necesidad en aquel lugar, así que fortalécete en la decisión que has tomado y confía en Mí.
Sabiendo que iba en la voluntad del Señor y obedeciendo a su mandato llegué a Guinea Ecuatorial el 20 de julio de1997.
En ese tiempo, Antonio, viendo la necesidad tan grande que tenían los niños de Guinea, propuso que se le pudiera ayudar, y así fue como nació El Proyecto Mwana del que yo me hice cargo a mi llegada, y comencé mi vida misionera ayudando a mi cuñada en la casa con los niños y llevando todo lo relacionado con la administración. Yo solo contaba con unos pocos conocimientos de contabilidad, pero allí aprendí a depender del Señor totalmente olvidando mis limitaciones, ya que humanamente yo no estaba preparada para esa tarea; pero como para Dios nada es imposible dónde no llegaba yo lo hacía El.
Han pasado 10 años y el Proyecto Mwana ha tenido un crecimiento muy grande. He visto como los niños han crecido y se han convertido en unos jóvenes que aman y sirven al Señor, y muchos de ellos están en los coros y tocando los instrumentos en la alabanza de la iglesia. Eso es un gran aliciente para mí ya que puedo ver el fruto de estos años y hay una gran satisfacción en mi corazón por la misión cumplida.
Ahora, como alguien dijo, ha llegado el tiempo del “reposo del guerrero” y debo estar un tiempo para ello, no obstante mi vida sigue perteneciendo a Mi Señor y yo estoy dispuesta a obedecerle en todo tiempo y lugar y cuando El lo muestre, pues si debo volver allí, lo haré, y si es en otro lugar, pues también, ya que cuando uno obedece y acata su voluntad la felicidad está asegurada y no hay mayor gozo que ese.
Aprovecho esta oportunidad para agradeceros vuestro apoyo en todo este tiempo tanto en lo económico como con vuestras oraciones, y os ruego que sigáis haciéndolo y pidiendo al Señor de la mies que envié obreros a su mies.
Que El Señor os bendiga grandemente.
Con amor en Jesús.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario