AMAR CON PASION
“Y AMARAS A JEHOVÁ, tu DIOS de todo tu corazón, y de toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Deum. 6:5). El mandamiento de la ley es muy exigente. JESÚS reafirma con el nuevo mandamiento ”que os améis unos a otros” (Juan13.34). Debemos amar a DIOS y este amor se refleja en nuestras relaciones con la gente que nos rodea. Mentiroso es el que dice: “amo a DIOS y no a mi hermano”. Pero vamos a ser sinceros: ¿podemos amar tal como nos pide la ley?
Amamos por obligación (por cumplir la ley) o por tradición (nos enseñaron desde niños) o simplemente por rutina cada domingo hablamos de amor y pensamos que el amor viene como fruto de nuestro demasiado conocimiento. Nada de esto es malo ni mucho menos pero es insuficiente. Dios quiere mucho más: amar con pasión. Él es muy celoso no quiere compartirnos con nadie ni nada, por eso nos pide pasión, un profundo deseo de amar, un placer sin igual de vivir enamorados de ÉL. Un fuego interior que no se apaga pase lo que pase a nuestro alrededor.
La realidad es que nuestra carne genera mucha pasión pero solo por lo que nos gusta carnalmente nunca por Dios o por los hermanos. Nuestro amor carnal es débil, interesado y cuando pasa la prueba se apaga, desaparece y muchas veces acaba en odio.
Este es un amor de película, acaba en comedia o tragedia según las circunstancias.
NO desesperes, hay solución. Romanos 5:5”porque el amor de DIOS ha sido derramado en nuestros corazones por el ESPIRITU SANTO que nos fue dado.”Este es el secreto de la verdadera pasión. El Espíritu Santo en nosotros genera pasión por DIOS y por los hermanos.
JESUS anunció su muerte en la Cena y Pedro haciéndose el valiente le dice que hasta la muerte lo seguirá. Pero entrando en Getsemaní a la hora de velar con Jesús se duerme y cuando la multitud viene a por él con palos y espadas Pedro saca su espada y corta la oreja de Malco. Querría defender a Jesús y así demostrar su gran pasión por EL.
SIN duda en el patio de Anás en el momento de la prueba niega a JESUS. Seguía al Maestro pero de lejos. ¡Que triste fracaso de una pasión carnal!
En el día de Pentecostés, Pedro experimenta lo que es la verdadera pasión. El ESPIRITU SANTO es derramado, el fuego de la pasión encendido, y sale a predicar sin vergüenza y sin miedo llamando al arrepentimiento a los que mataron a Jesús. Qué diferente. El impacto fue tremendo, toda una generación se rinde ante el amor de Dios.
Muchos tenemos el amor de película pareciendo tan valientes y a la hora de la prueba somos como Pedro: dormimos cuando tenemos que estar velando, sacamos la espada pensando que defendemos la verdad y en realidad hacemos daño a los demás, seguimos a Jesús pero de lejos y a veces lo negamos. Aburrimiento los domingos, nos molestamos más , criticamos y murmuramos hasta encontrar “el gran argumento” de dejar la iglesia; ni frió ni caliente: tibio.
Creo que vivimos el momento histórico con mas necesidad del avivamiento del ESPIRITU SANTO. Necesitamos el amor con pasión en nuestras vidas para poder impactar un mundo que vive en la gran mentira del amor de película.
Entrega, sacrificio, compromiso, son cosas generadas del amor apasionado por EL.
PIDO A DIOS que derrame sobre nosotros una nueva porción de su Espíritu Santo y así nuestras vidas sean llenadas de la gran pasión.

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