LAS HIGUERAS DE FORMENTERA
Los agricultores de esta isla tan preciosa de las Baleares podan las higueras por arriba y sujetan sus ramas con palos para que se extiendan. De este modo, al ver las higueras desde lejos parecen un grupo de árboles, pero en realidad sólo hay un tronco más grueso en el centro y los palos que sujetan cada rama están a su alrededor.
Las ovejas y las cabras descansan bajo la sombra de la higuera.
En la isla se cosechan higos muy sabrosos. Un aperitivo típico de Formentera son los higos secos con queso fresco y una copita de vino. Los higos son especialmente dulces y jugosos.
Cuando vi estas higueras, comprendí una vez más la importancia de orar por nuestra iglesia. Puede que tú no seas líder, ciertamente no eres el tronco o pastor de la iglesia, pero si tú oras por tus hermanos, serás como una de esas estacas que sujetan las ramas de la higuera. Ellas cumplen una función muy importante porque permiten que la higuera se extienda y lleve más fruto recibiendo mejor los rayos del sol.
El Señor dice en Su Palabra: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa... refuerza tus estacas. Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda;”. En las Escrituras, la figura de la higuera representa al pueblo escogido por Dios, el pueblo de Israel, pero la iglesia somos el Israel espiritual. Somos llamados a extendernos a la derecha y a la izquierda y a llevar mucho fruto.
Nuestro apoyo en oración sostiene a los líderes y ofrece refugio y descanso al resto del rebaño. Las ovejas más tiernas pueden protegerse del sol y del calor bajo las ramas de la higuera extendidas y sujetas por las estacas de oración.
No necesitas ser una mujer líder en la iglesia para ser una estaca de oración. No necesitas tener unas capacidades especiales ni reunir unos requisitos específicos para ponerte a orar por tu iglesia. Sólo necesitas tener un deseo y una disposición para apartar parte de tu tiempo y acordarte de tus hermanos en oración. Si tú los levantas delante de tu Padre que está en los cielos, estarás sosteniendo sus vidas y la iglesia será fortalecida por ello.
No te dejes engañar diciéndote a ti misma que tú no vales para ello. Nadie te va a ver cuando lo hagas ni va a juzgar tu forma de expresarte pero tu Padre Celestial estará atento a tus peticiones y Su corazón se moverá por tus oraciones. A El le gusta como tú oras y se complace en oír tu voz.
No te dejes engañar tampoco pensando que no tienes tiempo. Dios no te pide lo que no tienes pero sí puedes sacar unos minutos para orar por tus hermanos y bendecirles. Tu corazón se llenará de gozo y te sentirás satisfecha por haber cumplido una labor que agrada a Dios.
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