RELACIONES
Podemos decir que el mundo de las relaciones se mueve en los distintos niveles.
Con nuestros SUPERIORES- nuestros mentores
Con nuestros IGUALES-nuestros colegas
Con INFERIORES-personas bajo tu responsabilidad
Tenemos que saber que no a todos les vamos a caer bien, no es posible agradar a todos. Al elegir un grupo de personas otro grupo se queda molesto, pero no por eso el miedo o el rechazo nos debe manipular.
Sólo a los amigos fieles les revelamos el secreto del corazón.
Los amigos de Jesús lo vieron en momentos que revelaba su gozo, su tristeza, su cansancio, etc.
¿Hay alguien en tu vida que lo sepa todo respecto a ti?
Todos tenemos secretos profundos.
Desde la caída del hombre tenemos tendencia a escondernos. Y a escondernos de los demás. En el ocultamiento no hay sanidad sino en la transparencia (confesión).
Las relaciones se estancan y mueren cuando la gente deja de correr el riesgo de revelarse a sí mismo.
La revelación trae más revelación.
Sólo puedes amar hasta el punto que conoces. A quien no conoces te cuesta más amarle.
Las relaciones nunca permanecen estáticas, siempre se están moviendo hacia una profundidad mayor o hacia una superficialidad mayor.
Como el mar Muerto, las personas que mantienen todo atrapado dentro de sí se vuelven estancadas y estériles
Para que una relación (matrimonios, amistades, grupos pequeños) permanezca fresca y en crecimiento, exige una especie de dosis de revelación arriesgada.
¿Es posible vivir sin esconderse? Para esto hace falta confiar: conocer y ser conocido
El encubrimiento es algo universal.
En las relaciones, crecemos por medio de las afirmaciones de los otros.
Para cambiar una conducta errada, necesitamos un clima de amor, y esto incluye la firmeza de señalarnos las cosas que hacemos mal.
El individualismo gana trofeos, pero el trabajo en equipo gana campeonatos.
Los seres humanos que se entregan a la grandeza en las relaciones, que tienen amigos con los que ríen, lloran, aprenden, pelean, danzan, viven, aman, envejecen y mueren, son los seres humanos que viven una vida maravillosa.
Dios dijo que “no es bueno que el hombre esté solo”. Por eso la soledad es tan dolorosa.
Fuimos creados para vivir en comunidad. Es la única condición indispensable para que el ser humano florezca.
Dentro de cada ser humano hay un vacío con la forma de Dios y que ninguna otra persona puede llenar. Según Génesis, Dios crea dentro del hombre también una especie de vacío con forma humana que Él mismo no llena.
No hay sustituto que pueda satisfacer esta necesidad de relaciones humanas que hay en usted. Ni el dinero, ni los logros, ni la actividad, ni los libros ni siquiera Dios mismo.
Los investigadores descubrieron que las personas más aisladas tenían el triple de posibilidades de morir que aquellas que tenían conexiones de relaciones fuertes.
Las personas que habían tenido malos hábitos en cuanto a la salud (fumar, comer mal, obesidad o tomar bebidas alcohólicas) pero tenían unos fuertes lazos sociales, vivían considerablemente más tiempo que aquellas personas con unos hábitos de salud magníficos pero aisladas.
En otras palabras, es mejor comer una barra de chocolate con unos buenos amigos que comer judías solo.
Con todo, cada vez nos estamos desconectando más unos de otros.
Hay más gente que nunca jugando a los bolos en solitario, son menos los que lo hacen en ligas.
Según los sociólogos estamos sufriendo un continuo deterioro en lo que se llama capital social.
La gente sabia no trata de calentar con microondas la amistad, la paternidad, ni el matrimonio. No se puede crear comunidad apresuradamente. La comunidad exige confianza, crecimiento espiritual…
Es diferente ser amistoso con alguien porque nos es útil y ser amigo de alguien.
Más que usar ninguna otra cosa, Dios usa gente para sanar gente.
Sullivan, pionero en lo que se llama psicología interpersonal, les solía decir a sus estudiantes:
Se necesita gente para enfermar a otras personas y hace falta gente también para sanarla (teológicamente, también hay una responsabilidad por mi parte).
Mientras más espiritualmente maduros llegamos a ser más se sentirá atraído nuestro corazón hacia la gente.
EL PECADO MATA LAS RELACIONES
La ira hiere a las personas
El orgullo las menosprecia
La lujuria las usa
El engaño se burla de ellas


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