Debemos tener identidad
Somos creación de Dios, por lo tanto el temor no debe colapsarnos, hay personas que reuyen su vida por el temor de aceptar lo que no les gusta de la misma.
Esto no es correcto, y lo veremos con la Palabra de Dios en primer lugar. Pon distancia a tu pasado, si has vivido en él circunstancias amargas y dolorosas. Si tu estás angustiada y oprimida no podrás dar buenas noticias. Recuerda que el Espíritu del Señor está sobre ti, porque te ha ungido para anunciar el Evangelio a los pobres. Te ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos; para proclamar el año favorable del Señor. Lucas: 4:18.
Si todo tu ser no está libre y sano no podrás nunca sanar a los demás. Medita en esto.
Debemos perdonar a los que nos han hecho daño, daño de cualquier tipo, forma, modo, etc.… y perdonarnos a nosotras mismas. No te conformes como estás, lucha, arregla tu interior y se verá en tu exterior, brillará tu rostro con la luz de Cristo. Ánimo, Cristo nos quiere con un corazón limpio y transparente.
Renovemos nuestra mente para hacer la voluntad de Dios, La Palabra de Dios dice, en Romanos, 12:2 : “Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: Lo que es bueno, aceptable y perfecto.”
Quiero dar otro ejemplo que también nos puede dañar la identidad . Es la falta de aceptación de lo que somos. No debemos renegar de nuestras raíces familiares, sea raza, color o nacionalidad, etc.… todos somos uno en Cristo Jesús. La Palabra de Dios en Gálatas: 3:28 dice: “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús.”
Estos tres puntos son importantes para nuestras vidas; deberíamos hacernos un examen cada una de nosotras de nuestro interior, no dejando ni un rincón por escudriñar ,para beneficio nuestro y de los demás. Y si hubiera algo, ¡hoy es el día para arreglarlo! Pues si Dios esta con nosotras, ¿quién contra nosotras? no hay nada ni nadie que nos pueda impedir arreglarlo. Dios nos perdonó, nosotras debemos perdonar, para sentirnos libres y con plena paz.
Desechemos el dolor del pasado y tengamos el deseo de volver a empezar con nuevas fuerzas i sin resentimientos. Así sea en el nombre de Jesucristo.
T.D. JAKES, dice así en uno de sus libros:
“Párate en una corriente de agua y mójate hasta los tobillos, las aguas que pasen en ese momento, no las volverás a ver nunca más. Así es con las desdichas que te han pasado en la vida:
DEJALAS PASAR,
DEJALAS QUE CORRAN.” Dios os bendiga.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario