REVISTA CRISTIANA MULTICULTURAL

domingo, 30 de diciembre de 2007

RENOVANDO LA ESPERANZA 

“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia" Romanos 4:18

Todo parecía indicar que marchabas por el camino correcto ante Dios, y las bendiciones llegaban casi sin pedirlas, porque te habías consagrado fielmente a la obra de Dios, y a su tiempo, como la lluvia, siempre tenías lo que necesitabas.
Con ese maravilloso testimonio, pensabas que estabas en el nivel de fe máximo, y que eras de las ovejitas de la primera línea.
De pronto, te has quedado sin horizonte, y sientes que la fe se terminó, y que únicamente te mantienes creyendo en Dios por un hilo tan delgado, que si no fuera Dios quien lo cuida, hace rato hubieses sucumbido.
En nuestro versículo, vemos que así le toco vivir a Abraham, su fe era probada constantemente, a tal grado que la esperanza llegaba a un período tan bajo, que era necesario que la renovara; por esa razón dice: “El creyó en esperanza contra esperanza "
Pero esta esperanza era renovada, no en circunstancias favorables, al contrario, era renovada en un momento en el cual no había señales de la llegada de la promesa. Eso es lo que hace gloriosa la fe, cuando se cree en Dios, cuando todo nos es contrario.
Si tu sientes que tu esperanza esta llegando a su límite, es tiempo de renovarla, no te dejes caer porque todo te ha fallado, recuerda que la esperanza hay que renovarla, encima de los escombros, del desierto, de la soledad, de la miseria, de la pobreza y de la enfermedad.
Hoy es el día de renovar la esperanza, cobra ánimos de donde no hay, piensa en Dios, confía y cree nuevamente, que todo lo que has pedido te será concedido.
Dios ha trabajado fuertemente contigo, y no perderá a un valioso obrero jamás, tu vales mucho para Dios, te cuidará, te apoyará, y verás la gloria de Dios.


SOBRE LA ESPERANZA

Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.
Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.
La esperanza es como el sol, que arroja todas las sombras detrás de nosotros.
No hay condición tan baja que no tenga esperanzas, ni ninguna tan alta que no inspire temor.
En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá.
El temor y la esperanza nacen juntos y juntos mueren.

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